El papel de las FARC y la Economía Solidaria

Share on FacebookTweet about this on Twitter

Por: Alberto López de Mesa, Ex Habitante de Calle.

La Representante Olga Lucía Velásquez, idónea en el tema de la economía solidaria y por muchas razones defensora de los más nobles principios del cooperativismo, le propone a las FARC que para obtener recursos y apoyos internacionales cree figuras como las asociaciones o las fundaciones, como en el pasado lo hicieron el M19 y el EPL. Y no utilizar a ECOMUN para fines que pueden desvirtuar la esencia social y colaborativa del cooperativismo, de hecho, genera suspicacias el que se pueda usar las cooperativas para lavado de activos y malversación de donaciones.

La economía solidaria contiene los elementos éticos y estratégicos más apropiados para lograr una inclusión expedita y sostenible de los desmovilizados de las FARC a la vida civil, con ruta laboral y económica a favor del desarrollo de las personas y de las regiones. Es el modelo adecuado para avanzar en la reconstrucción del país después de 50 años de guerra.

Pero el sector cooperativo y solidario debe tener claro cuál es el alcance real de ECOMUN, porque hoy no sabemos a ciencia cierta cómo será utilizada, solo tenemos claro que hará parte del modelo solidario y que su registro no podrá ser negado. ¿Entonces quien nos aclara? Es prudente e importante para el sector que la Corte haga claridad y evitemos dolores de cabeza en el futuro.

La Representante invita a todo el sector cooperativo a vincularse con ideas y con propuestas en el acompañamiento a este importante paso que va a dar las FARC. Yo di el paso de hacer parte de este sector con la cooperativa social para el trabajo inclusivo; COOPETIN. A mí y a todos los ex habitantes de calle asociados, nos ha aportado valores inherentes a la economía solidaria que en verdad han dignificado nuestra existencia y transformado nuestra noción de lo que significa participar en las dinámicas sociales aportando servicios y productos resultantes de nuestros talentos.

El ejercicio de participar democráticamente en la asamblea general de nuestra cooperativa, eligiendo honradamente a los que nos representaran en las juntas de administración y en los comités de vigilancia, significa una gran transformación para personas que venimos de una vida animado por el escepticismo y la desconfianza en las instituciones.

El hecho de sentirnos dueños de nuestra propia empresa, de disponernos a mercadear visitando clientes de toda índole, constituye un acto resignificativo de nuestra realidad que me obliga a afirmar, sin dudas, que el cooperativismo puede ser terapéutico para los marginados que nos proponemos reinsertarnos a la sociedad.

Esto me da mucha confianza en el papel que puede cumplir la economía solidaria en el proceso de paz con las FARC, eso sí respetando los principios y valores del cooperativismo y la ayuda mutua.

Nos encantaría recibir sus comentarios y sugerencias para que sean publicados en el siguiente número, así que por favor escribanos www.olgaluciavelasquez.com

Escribir un comentario

Your email address will not be published.